Tercer dia de Ponentá y parece que lejos de amainar, arrecia. Puede que antes de tener la huertazotea no nos fijaramos en estas cosas y a uno le hacen sentir ahora mas los elementos, pese a estar cobijado en casa y sabiendo que la comida y el agua no van a faltar, la sensación de que ahi fuera el viento esta arrancando árboles y plantas te hacen sentir frio por dentro, a veces encoges los hombros como si estuvieras esperando un trueno inminente, pero solo quieres que el viento pare, ¡se calle de una vez!. Incluso el Sol parece que no llegue a la tierra, ves su luz pero no notas el calor, y es que el propio viento enfadado y belicoso se lo lleva un poco mas lejos, lo empuja hasta un poco mas allá del horizonte y cuando ese Sol, anaranjado, pequeño y aturdido finalmente desaparece, el viento se vuelve azul, azul oscuro,o casi negro y hulula como un lobo rabioso creyendose vencedor, se mueve de lado a lado sin sentido, te pega en la cara dejandote aturdido quitandote incluso el aliento o el suspiro.
Esperando los primeros brotes y esperando a ese viento de levante suave, húmedo y cálido como el beso de ella, levante tranquilo, casi cristalino, con tu olor a sal, sal muerta que sabe un poco a olvido, Levante del mar que traes al sol contigo.
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